Diego Justiniano “Exomad será siempre una empresa boliviana, pero con calibre internacional”

Diego Justiniano comenzó Exomad en 2011 junto con Bart Collier y una ambición: construir desde Bolivia una empresa de alcance mundial . Quince años después, dirige un grupo que exporta productos forestales, fabrica instrumentos y convirtió residuos de madera en una nueva industria vinculada a la captura de carbono. -Exomad nació hace 15 años con la idea de construir una empresa boliviana de alcance mundial.
¿Cómo se convirtió aquel proyecto inicial en la empresa que es hoy? Exomad nació en 2011, por iniciativa de Bart Collier y mía, con el deseo de crear una empresa con calibre mundial, una empresa que pueda llevar productos bolivianos a múltiples partes del mundo. Comenzamos en el rubro forestal, exportando madera, pero en ese momento todavía no teníamos industria propia; comprábamos productos a múltiples industrias y los vendíamos en el exterior.
En 2012 viví cerca de seis meses en China para abrir ese mercado y esa experiencia nos permitió convivir con los clientes, entender sus necesidades y darnos cuenta de que había oportunidades, pero necesitábamos montar industria. En 2013 invertimos en nuestra primera fábrica de laminación de madera y para 2015 ya era la industria laminadora más grande de Bolivia. Después fuimos incorporando maderas aserradas, pisos, interiores y exteriores, muebles, partes y piezas para instrumentos musicales, instrumentos terminados y finalmente Exomad Green.
Ha sido un proceso de ir agregando valor, tecnología y nuevas divisiones a medida que entendíamos mejor el mercado. -¿Qué aprendieron de esa experiencia internacional y cómo cambió su forma de competir? Aprendimos que Bolivia es un país maravilloso, pero no es único en el mundo. Entonces hay que entender primero qué demanda el mercado y cómo podemos ofrecerlo. Cuando uno logra entender eso, formar calidad y armar un equipo boliviano de calibre internacional, empieza a despegar.
Eso también nos obligó a apostar por tecnología nueva, porque es difícil competir en el mundo con tecnología de los años 60 o 70. Así fuimos consolidando etapas. Llegamos a ser la empresa forestal mayor exportadora de Bolivia y hoy exportamos regularmente a más de 22 países. En partes y piezas de instrumentos fabricamos más de 100.000 unidades al día. -¿Cómo un problema de la industria forestal terminó convirtiéndose en Exomad Green?
En 2021-2022 veíamos que la industria forestal genera más del 50% del volumen del tronco en desperdicio. Siempre tuvimos la inquietud de qué podíamos hacer con esos residuos y le encomendamos a Marcelo Pereira buscar una solución. Entre muchas ideas apareció el biochar, una metodología de captura de dióxido de carbono. Vimos un rubro nuevo, con mucho potencial, porque puede producirse no solamente con desperdicios de madera, sino con diferentes residuos orgánicos.
Decidimos arriesgarnos. No arrancamos con un proyecto piloto o una pequeña fábrica; construimos una planta a escala cuando el mercado todavía era incipiente. Esa decisión nos permitió crecer. Esta semana acabamos de superar las 430.000 toneladas entregadas de captura de dióxido de carbono y, según nuestros datos, la empresa que nos sigue, en India, está por debajo de las 200.000. -¿Cómo funciona ese negocio y cómo se demuestra que la captura de carbono realmente existe?
El biochar es un carbón vegetal especial que producimos mediante pirólisis, a temperaturas superiores a 650 grados y en ausencia de oxígeno. Su estructura permte capturar dióxido de carbono y retenerlo durante cientos o miles de años; después también se aplica como enmienda de suelo en agricultura. Para demostrar la captura nos regimos por Puro.Earth, un estándar internacional bajo cuya metodología estamos certificados.
Por nuestros volúmenes tenemos auditorías mensuales y todo debe tener trazabilidad, es decir, cuánto producimos, dónde se produce y dónde se aplica. Podemos citar a Microsoft, bancos, aerolíneas, consultoras e inclusive gobiernos. En este mercado no basta decir que uno captura carbono: hay que demostrarlo y documentarlo. -Usted sostiene que esta industria podría convertirse en una nueva fuente de divisas.
¿Qué oportunidad representa para Bolivia? Bolivia tiene más de 50 millones de hectáreas de bosques y muchas industrias que generan desperdicios aprovechables. Nosotros estimamos, sobre la base de estudios internacionales, que todo el mercado verde en Bolivia —bonos de carbono, reducciones, captura, reforestación y preservación— puede superar los $us 2.000 millones. Es una oportunidad para traer divisa fresca, generar impuestos y crear empleo digno, especialmente en lugares rurales.
En Exomad tenemos aproximadamente 700 colaboradores directos y más de 1.000 indirectos. En la ciudad no debemos ser más de 50 personas; las otras 650 están en áreas rurales. Necesitamos nuevas industrias que ayuden a sustituir lo que Bolivia está dejando de percibir por el gas. Ojalá haya 100 Exomad Green más. -Después de 15 años, ¿hasta dónde imagina que puede llegar Exomad? Tenemos un plan para continuar abriendo fábricas en diferentes puntos del país.
Estamos estudiando otros tipos de biomasa y también avanzamos en fábricas en Brasil y Perú. En los próximos 15 años visualizo a Exomad como una empresa boliviana siempre, pero con calibre internacional, operando en múltiples países y transmitiendo desde Bolivia la experiencia que hemos construido. La juventud nos dio la posibilidad de arriesgarnos sabiendo que uno puede caerse y volver a levantarse.
La perseverancia, mantener estándares altos de calidad y cumplir aquello a lo que uno se compromete son parte de lo que nos permitió construir Exomad.